Primer cerebro del equipo. El Instinto

 En Equipos y Liderazgo. Coaching con Lean para Organizaciones

El primer cerebro colectivo es el instinto. Es el más básico pero muy poderoso. Es el que guía a los súper-organismos animales, como los hormigueros o colmenas, por ejemplo.

Estos súper-organismos generan obras portentosas partiendo de la interacción instintiva de los pequeños animalitos que la componen. Sus comportamientos, perfectamente ensamblados, surgen automáticamente de su herencia genética, que da toda una gama de soluciones para todos los obstáculos que les aparecen.

Imagina a un grupo de personas en una balsa remando en plena corriente. Aunque no tengan experiencia, es posible que, por reacción instintiva ante el desafío, las personas se vayan acoplando poco a poco. Si no se dan por vencidos, posiblemente acaben remando acompasadamente.

 

Provocar la reacción instintiva del equipo es algo así como decir “ahora o nunca”, dando un objetivo claro y visiblemente positivo para todos, así como unas normas del juego sencillas.

Hacemos a menudo pruebas de este tipo en nuestros talleres de coaching y es sorprendente cómo el instinto colectivo actúa de igual y poderosa forma en todo tipo de equipos.  Seguro que tú también has tenido oportunidad de comprobarlo.¿Cuándo hacer uso del cerebro del instinto?

  1. Es el primer cerebro del equipo que se enciende, por lo que es el que debemos provocar que surja cuando un equipo o un proyecto comienza su andadura. Queremos que se ensamble con las primeras experiencias positivas, por lo que trataremos de que el objetivo sea alcanzable.
  2. Debe provocarse la salida instintiva cuando el equipo necesita sacar las habilidades que ya tiene, para aprovechar las oportunidades que tiene a su alcance.
  3. Es especialmente indicado para impulsar al equipo cuando le falta confianza.
  4. Por un lado, el equipo hace uso de este cerebro cuando necesita reaccionar muy rápido a las circunstancias. No cabe reflexión en este nivel.
  5. Hay otras ocasiones en que la reflexión no aporta o incluso bloquea. El equipo necesita acción para desbloquearse y eso lo aporta el cerebro instintivo. A ese bloqueo solemos llamarlo “parálisis por el análisis” y es justo lo que hemos de evitar que ocurra activando la reacción instintiva, más allá de debates y razonamientos.

¿Cómo hacer uso del instinto del equipo? Precauciones

Cuando se da alguna de las circunstancias mencionadas, el/la líder puede provocar que el equipo sienta presión para que arranque y para superar miedos o excesivas dudas. Se promoverá la sensación de urgencia, lo que hará que surja el instinto colectivo.

Deben tenerse las siguientes precauciones:

  1. El equipo no debe identificar al líder como fuente de la presión, solo como quien se encarga de que todos sean conscientes de ella. Si ven al líder como amenaza no lo considerarán parte del equipo y, por tanto, no podrá cumplir su función. El equipo puede volverse contra él en vez de unirse contra la amenaza externa.

    Para ello, el líder transmitirá con transparencia y neutralidad la amenaza externa o la oportunidad. Explicará bien para qué es necesario asumir el nuevo reto. De esta manera se consigue que interioricen la necesidad y consideren que la amenaza es externa, no interna.

  2. No daremos tiempo a pensar, sino que se provocará que el equipo saque el animal que lleva dentro. Para ello:

    La comunicación deberá ser adecuada al reto a asumir. Si se dan muchas explicaciones puede despertarse una excesiva reflexión (la buscaremos cuando sea necesario en el cerebro social) o incluso el debate (muy peligroso cuando el equipo aún no se ha desarrollado).

    Las pautas a seguir serán intuitivas y el objetivo será concreto, a corto plazo, común y claro.

  1. El problema o reto será ambicioso pero no debe estar fuera del alcance del equipo. Queremos que les motive, pero no queremos provocar la frustración o los conflictos personales, sobre todo si el equipo está comenzando o en una etapa frágil.

¿Cuál es la motivación en esta fase?

Como queda dicho, pensar bien requiere de que todo el equipo se sienta motivado/a. Pensar juntos y hacerlo bien requiere que prevalezca una motivación común.

En el caso del cerebro instintivo del equipo, su motivación es la supervivencia, la misma que usa un animal para “salir del atolladero”. Es la motivación más sencilla de provocar y resulta muy poderosa.

Esta motivación instintiva del equipo es la de alcanzar el reto, no es bueno que haya ruido que entorpezca el movimiento con preguntas y reflexiones. Cuando el equipo está en esta fase, siente la fuerza de atracción del objetivo, igual que un animal corre hacia la salida cuando se encuentra encerrado. No hay opción a la reflexión, el instinto es el motor.

Más adelante se desarrollarán otras motivaciones más profundas o “humanas”, cuando se desarrollen los siguientes cerebros del equipo. Trabajar cada cerebro con su motivación adecuada es la forma ordenada de trabajar la motivación.

Cuando alcanzan el reto mediante ese instinto colectivo crece el sentimiento de unidad del grupo, pues han visto y sentido que lo han conseguido todos juntos, todos a una han sido capaces. Es un efecto muy poderoso y al mismo tiempo natural. El Equipo ya ha empezado a ser realidad.

 

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Deseamos proporcionar todo nuestro conocimiento adquirido a lo largo de nuestra experiencia y reflexión. Si ves alguna errata o algo que necesita de más explicación, por favor, escríbeme a daniel.alvarez@benpensante.com. Lo aprecio mucho para mejorar y además puedo aportarte alguna documentación más que aún no he publicado.

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