Al fin lo entiendo todo. Toda una vida para aprender a vivir

 En Coaching 4 Evolutions. Las Etapas del Desarrollo, Vida Salvaje de las emociones y los pensamientos.

Alma y mente tienen una evolución inversa al cuerpo. Cuanto ellas más evoluciona tu mente y tu alma, menos necesitas la energía del cuerpo.

Te vas liberando de un caparazón tras otro: primero, renuncias al individualismo para sentir la compañía; después, renuncias al sometimiento para alcanzar la libertad y, finalmente, desde la libertad descubres la unión con los demás. Aceptas el juego interior, en el cual no necesitas la energía del cuerpo y en el que tu ALMA crece. Ves las cosas de forma cada vez más benevolente… Perdonas aquello que no te dejaba tranquilo. Te perdonas a ti mismo/a también.

La creatividad de tu mente crece a lo largo de toda tu vida. Somos un prodigio de aprendizaje vertical, de desarrollo. La mente te da comprensiones cada vez más asombrosas. Consigues soluciones inesperadas. No conoces aún la sabiduría que te espera, los secretos que se te desvelarán, pero ten la certeza de que vendrán. Por eso es tan bonito hacerse mayor. Igual que ves la comprensión limitada de un niño, verás también la de tu actual etapa, pero sólo cuando las superas. Puedes abrirte a un universo de infinitas posibilidades.

Las emociones que al principio tanto duelen, después te sirven como brújula. A lo largo de tu vida, las historias que vives son una puerta abierta a comprender las distintas emociones para aprender a utilizarlas. El premio de este desafío no puede ser mayor: una intimidad gozosa con la más profunda paz, amor, verdad y libertad… La conexión con lo infinito.

Tienes una función sencilla pero importante, que es cuidar del pedacito de universo que te han entregado: tú. Si lo haces, el universo se manifiesta a través de este vehículo humilde. Para lograrlo, no lo puedes forzar, solo ser fiel a aquello a lo que perteneces, a la esencia que une todo.

En esencia somos iguales. Solo nos diferencia la historia que hemos recorrido, la que nos contamos. Somos ramas del mismo árbol.

Pasamos toda la vida aprendiendo lo que significa vivir. Su sorprendente moraleja que no existe el morir. Pasamos la vida persiguiendo en realidad una sensación llamada hogar. La que conseguimos al fusionarnos de nuevo con el todo.

 

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