Vida salvaje de las emociones. 7º fascículo. Domar a una mascota llamada emoción

 En Vida Salvaje de las emociones y los pensamientos.

Un relato de Daniel Álvarez Lamas

Con la ayuda de Renata Otero, Marián Cobelas y Nuria de Castro

 

Ya había conseguido consolidar todo lo que durante años había intuido sobre las emociones. En el fondo, no son más que un mecanismo animal que tiene una incidencia directa sobre nuestra racionalidad. Eso sí ¡menudo mecanismo! ¡y qué arrasadora es su influencia!

Te recuerdo los elementos del aprendizaje emocional (de los anteriores capítulos)

  1. Tenemos hábitos de pensamiento y emoción que nos resistimos a abandonar (la idea de familia que Samuel se resistía a soltar).
  2. Los episodios de dolor emocional proceden de alguno de esos hábitos de pensamiento y emoción.
  3. Hay un antiguo propósito positivo detrás de esos hábitos, pero ya no lo puedes conseguir (en el caso de Samuel, la felicidad de su familia)… y eso es lo que provoca dolor.
  4. Para superar ese dolor necesitamos un fuerte propósito del cambio que nos oriente (en el caso de Samuel, recuperar su dignidad y la felicidad de sus hijos). Queremos recuperar el equilibrio, y eso hace que surja un nuevo propósito poderoso
  5. Y todo ello desemboca en una catarsis liberadora:
    1. La aceptación de la realidad conflictiva, que nos permite comprenderla.
    2. A partir de ello, encontramos una nueva perspectiva, que nos permite abandonar los hábitos de pensaminto y emoción, superando el dolor emocional.

Unas semanas después de terminar mi primera parte del estudio sobre las emociones, conocí a la persona con la que descubrí un nuevo universo. Durante meses había leído, releído y analizado todo lo necesario para poner en orden mis ideas. Entonces llegó Max para revolverlo todo y regalarme un enfoque inesperado.

 

Continúa en el 8º fascículo de «Vida salvaje de las emociones».

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