Vida Salvaje de las emociones. 3º Fascículo. Los hábitos de pensar y sentir: la transformación.

 En Vida Salvaje de las emociones y los pensamientos.

Los hábitos de pensar y sentir:

Los “hábitos de pensar y sentir” nos permiten funcionar en el día a día con confianza y comodidad. Se van construyendo con la repetición. Estos hábitos salen de la experiencia, de la cual surgen ideas que resultan beneficiosas para nuestro día a día, como la de que “la felicidad de mi familia es importante para mí”. Les llamamos hábitos de pensar y sentir porque tienen su “pegamento emocional” para que guíen nuestro pensamiento y nuestra vida sin que nos demos cuenta.

Nuestro mundo interior es el sistema construido a partir de estos hábitos de pensar y sentir.

Algunas de las ideas instaladas por estos hábitos fueron positivas pero se convirtieron en perjudiciales para nuestra felicidad. Por ejemplo, en el caso de Samuel que hemos explicado, la idea de que “para que mi familia sea feliz tengo que trabajar sin descanso” fue positiva para motivarle pero acabó costándole el divorcio. Esta idea lleva por supuesto su correspondiente “pegamento emocional”, debido a que esta idea se vincula al valor “felicidad”. A este tipo de ideas se les llama en coaching “creencias limitantes”.

El pegamento emocional proporciona mucha energía para cumplir estas ideas con firmeza, obsesión o incluso rabia si es necesario. Los hábitos de pensar y sentir se producen de forma automática y tienen toda la fuerza de los procesos inconscientes, por lo que es muy difícil cambiarlos ¿Cómo se consigue? Pues precisamente gracias al dolor.

En nuestra búsqueda de la felicidad, el dolor emocional es parte fundamental. Cuando lo sufrimos, tras una primera etapa de victimismo o incluso tras pasar un duelo, se genera la energía necesaria para iniciar la transformación de nuestro mundo interior, que implica adquirir nuevos hábitos de pensar y sentir. A veces no encontramos el camino o es extremadamente doloroso. El proceso de coaching no hace más que canalizar este proceso de la forma más ágil y eficaz.

Las emociones, tanto positivas como negativas, reflejan nuestra motivación o propósito:

Puedes ver que los antiguos hábitos de pensar y sentir de Samuel estaban equivocados, pero seguían un propósito loable: “la felicidad de la familia”. Esta incongruencia produjo dolor, el cual creó la energía necesaria para generar nuevos hábitos de pensar y sentir, orientados por un nuevo propósito, que incorporaba una eficaz modificación: “crear un entorno de estabilidad e ilusión para la felicidad de mis hijos y la mía propia”.

Toda emoción está ahí por un propósito, tiene una finalidad. Cuando la conocemos, podemos cuestionarla y, conscientes de todos los extremos de la situación, plantearnos un nuevo propósito sabio y congruente. Como cualquier otro animal, cuando el ser humano asume de verdad un propósito, se dirige hacia él con cada una de sus células, músculos, latidos, pensamientos y emociones, de forma tanto consciente como inconsciente. Se despiertan nuestros recursos más desconocidos y poderosos.

Toda acción, pensamiento y emoción tiene un propósito, creado por una motivación y fundado en valores. Esas tres palabras tan importantes para nosotros, propósito, motivación y valores, son fenómenos absolutamente relacionados (ver anexo).

Como ves, hay unos elementos típicos en toda transformación personal, que se produce paralelamente a la sanación emocional.

Elementos de la sanación personal y la transformación personal

  1. El antiguo propósito, que ya no se puede conseguir de la manera como lo venía haciendo hasta ahora. En el caso de Samuel, lograr la felicidad de su familia.
  2. Este propósito generó las ideas con su pegamento emocional con las que se construyeron los antiguos hábitos de pensar y sentir. En el caso de Samuel, estos hábitos incluían la idea perjudicial de “trabajar sin descanso para la felicidad de su familia”.
  3. Entonces surge el dolor emocional provocado por la tensión generada entre la imposibilidad de lograr el propósito y la fuerza imbatible de los antiguos hábitos. 
  4. El proceso de coaching genera el necesario propósito del cambio, procedente de nuestra esencia, que quiere recuperar el equilibrio y el sentido dentro de ese mare magnum. El nuevo propósito sustituye al antiguo.
  5. Este nuevo propósito generará a su vez nuevas ideas y hábitos de pensar y sentir. Con los cuidados necesarios, esta semilla se convertirá en roble.

Anexo: tipos de motivación, en breve:

  1. Instinto de supervivencia: aquello más relacionado con lo más terrenal: correr si hay un incendio, comer, dormir, protegerte a ti y a tu familia, tener un lugar donde vivir, trabajo, sostenibilidad financiera, etc.
    • De aquí salen valores como supervivencia, seguridad, territorialidad, etc. aplicado a uno mismo/a y a sus seres queridos.
  2. Sentimiento de pertenencia y reconocimiento social: “eres” del Barça, practicas una religión, te unes a un movimiento, tratas de que los demás piensen bien de ti, respetas la convivencia, tienes empatía, te compras el último IPhone porque todo el mundo lo hace,… En definitiva, tratas de ser un buen ciudadano o de seguir el grupo al que perteneces como uno más, renunciando a tu soberanía personal.
    • Los valores que corresponden son, por ejemplo: orgullo de pertenencia, prestigio, patriotismo, autoestima, respeto, reconocimiento de tu valía, etc.
  3. Congruencia con tus valores personales, con los valores más humanos: cuando cambias de trabajo porque lo que te ha motivado durante toda tu vida ha sido ser artesano de cerámica, o para salvar ballenas.
    • Los valores de este capítulo, los más esenciales, son la bondad, solidaridad, alegría, amor, desarrollo personal, desarrollo espiritual, creatividad, belleza, arte, etc.

Espero que te haya sido útil el fascículo y que lo hayas disfrutado. Por si acaso te preguntas “¿qué cosas nos motivan?”, se me ha ocurrido ponerte más abajo una clasificación sencilla.

¿Quieres saber más de emociones, motivaciones y valores? ¿Quieres seguir la historia de Luis Castro? Lee el siguiente fascículo de Vida Salvaje de las emociones (puedes suscribirte arriba si lo deseas).

Si ves algo que comentar, puedes escribirnos a daniel.alvarez@benpensante.com.

Gracias por tu atención.

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Comentarios
  • Mario Antonio Cruz Castillo
    Responder

    Es muy interesante tu trabajo.

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